Lanzarote sin coche: el slow travel soñado y sostenible
En Canarias, los autocares públicos son las guaguas, que nos acercan a la infinidad de rincones mágicos de nuestras islas. Si quieres descubrir esta forma de movilidad sostenible en Lanzarote y La Graciosa, te proponemos varios planes sin coche tan diferentes, genuinos e intensos que querrás olvidarte para siempre del volante.
Arrecife, el Atlántico desde tu ventana
Si te alojas en Arrecife, estás de suerte porque por unos días tendrás una ventana siempre abierta a la más bella marina de Canarias. La avenida está serpenteada de monumentos históricos, que puedes admirar caminando o desde tu bici en el carril habilitado en esta parte de la costa. Nos ponemos en modo off estrés, on conciencia, dejamos que la brisa nos despeine y nos sentimos parte de una enorme biodiversidad.
Si te interesa la ornitología, presta atención al simpático chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), que anida en el islote del Castillo de San Gabriel, y suele alborotar picoteando en los charcos.

En estas aguas calmadas y con todos los servicios de la playa urbana de El Reducto puedes alquilar una tabla de paddle surf y disfrutar del Atlántico infinito con un deporte muy accesible a cualquier estado de forma física.
Línea directa y sin escalas a los paraísos playeros
Las ventajas de la capital no acaban aquí. En pleno paseo marítimo, muy cerca de la casa Cabildo, está la estación de donde parten las guaguas al Lanzarote más local y auténtico. No olvides la botella de agua, la gorra y la crema solar cuando tomes alguna de las líneas con destino al blanco volcánico del Caletón Blanco, la playa de Las Caletas o al pueblo marinero de Punta Mujeres.

Un consejo: disfruta tanto del destino como del propio trayecto por los paisajes, historias y encuentros únicos que se dan en Lanzarote. José Saramago, premio nobel de literatura y vecino ilustre que fue del municipio de Tías, lo expresó con su escueta genialidad: “El viaje no acaba. El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro”.
Toma nota de las líneas de transporte público que te llevan casi hasta cualquier rincón de la Isla desde el intercambiador de Arrecife. Y recuerda que a muy pocos kilómetros de la capital se encuentran las magníficas playas de Puerto del Carmen, Costa Teguise y Playa Honda, perfectamente conectadas con la capital durante todo el día.
Desconexión total (y real) en el sur
En Lanzarote, “todo lo importante está oculto y todo está cerca”, como solía decir Alexis Ravelo. Seguramente, esta reflexión ha inspirado la curiosidad de los muchos visitantes que buscan en nuestra isla la experiencia slow travel. Callejea, quítate al reloj, silencia el teléfono, súbete a una guagua rumbo sur y empieza a mandar sobre tus propios pasos porque, sí, aquí hacer todo eso es posible.
Entenderás de lo que hablamos si te decides a pasar el día en las Playas del municipio de Yaiza, capaces de tranquilizar el alma con sus aguas cristalinas. Para quienes tengan alma de Robinson, la mejor opción en el sur son las piscinas naturales de Los Charcones de Janubio. Advertencia: el acceso a estas formaciones volcánicas es algo dificultoso y se recomienda ir con marea baja, pero el premio es espectacular: un rincón escondido de aguas cristalinas en tonos esmeralda y azul intenso que tardarás en sacar de tu retina.

Recuerda que otro punto de interés en esta zona es Playa Blanca, una localidad pesquera que conserva su esencia marinera en los restaurantes de la avenida marítima, muchos especializados en platos locales. No te pierdas esta auténtica experiencia gastro. El caldo de pescado con una pella de gofio escaldado, las lapas o los pescados de roca de la isla son, directamente, placeres de otro mundo.
Respecto al transporte, Playa Blanca cuenta con una estación desde donde parten seis líneas de transporte público que conectan la localidad con Arrecife, el aeropuerto, Puerto del Carmen o Yaiza. Además, la línea 13 opera solo los domingos con destino el mercadillo de Teguise, con salida a las 09:00 horas y regreso a las 13.30 horas.
Espíritu libre y salvaje: Famara y Mala
Si hay un espacio mítico en la Isla ese es Famara, un santuario atlántico custodiado por el imponente Risco. En esta playa infinita el horizonte parece poder palparse y un rumor de oleaje ayuda al caminante a apaciguar su ánimo. Famara es, también, el lugar idóneo para quienes practican deportes acuáticos de tabla. En ningún sitio como aquí se entiende mejor el binomio olas y libertad.
Naturaleza protegida: Debes tener muy presente que esta playa se integra en el Parque Natural del Archipiélago Chinijo y es hogar de especies únicas que requieren de un exquisito respeto a su hábitat. Solo en la orografía del Risco viven unas 400 especies endémicas, y en las zonas de jable (arena orgánica) cercanas nidifica la hubara canaria, un ave endémica en peligro de extinción.

Por cierto, si te alojas en La Caleta de Famara, puedes aprovechar la línea 20 de guagua, que conecta el pueblo con Arrecife de lunes a viernes y bajarte en alguno de los pueblos de interior en los que para: Mozaga, Tao, y San Bartolomé.
Y, para quienes practican el nudismo, la isla ofrece, nuevamente, la felicidad en forma de piscina natural. El Charco del Palo es un rincón naturist-friendly donde se pasea, se disfruta del mar y hasta se puede ir al súper sin ropa.
Para senderistas: En esta ocasión, te proponemos llegar hasta las piscinas caminando desde Haría a Mala. El paseo supone unos 90 minutos por senderos rurales, una preciosa experiencia, siempre que el tiempo acompañe.
La Graciosa, el paradigma
Y, por supuesto, no podemos olvidar en esta propuesta ecofriendly al territorio que es referencia mundial de sostenibilidad: La Graciosa. La octava isla canaria ha renunciado al asfalto y, de hecho, los escasos vehículos que la circulan están convenientemente autorizados y sujetos a la normativa del parque natural. ¡Vamos a comprobar que la utopía se ha hecho realidad!

Llegamos a la isla en barco, con frecuencias desde Órzola durante todo el día. Una vez en Caleta de Sebo, podemos alquilar una bici o, directamente, ir caminando a playas como Las Conchas o La Francesa. Te aseguramos que hacer una inmersión en esta comunidad donde el ser humano y la naturaleza conviven en perfecta armonía es un plus para los sentidos. Ponte la sombrera y olvídate del mundanal ruido.
Consejos prácticos
- Compra un bono de transporte en la estación de Arrecife.
- Lleva siempre contigo agua, protector solar y escarpines para las zonas rocosas.
- No dudes en contratar excursiones a los maravillosos rincones de la isla donde consideres que no puedes llegar por tus propios medios.