Lanzarote y Estados Unidos: raíces compartidas, historia viva
Un episodio poco conocido de la historia Lanzarote es su vínculo con Estados Unidos, especialmente con Texas y Luisiana, desde hace casi tres siglos, cuando un grupo de familias cruzó el océano en busca de oportunidades. Con este recuerdo, te proponemos un paseo por los rincones de la Isla donde permanece intacto el legado cultural que llevaron estas isleñas e isleños al Nuevo Mundo.
Teguise: una ciudad de la época de Colón
Canarias fue el hasta entonces último punto del orbe conocido que pisó Cristóbal Colón antes de partir a América en 1492. En ese y sucesivos viajes, la escala en las islas sirvió para hacer avituallamiento de semillas y animales y reclutar entre la población a personas que serían los primeros colonos.
En los últimos años del siglo XV, Teguise, capital de Lanzarote hasta el siglo XIX, era el motor económico de la Isla, lo que se reflejaba ya en su arquitectura palaciega y señorial. Si quieres imbuirte del ambiente de aquel momento, te proponemos callejear por el casco histórico de la Villa, con sus calles empedradas, sus casas y plazas, que conservan intacto el trazado de la época. Reserva tiempo para visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, del siglo XV, una joya de estilo colonial.
La Villa siempre es una caja de sorpresas, pero, si lo que buscas es historia, Teguise ofrece viajes en el tiempo casi personalizados. Por ejemplo, el Castillo de Santa Bárbara, torre vigía de las incursiones piratas, alberga hoy el Museo de la Piratería. Créenos, esta visita resulta muy especial por su conexión directa con la historia de la Isla y su ubicación en la misma fortaleza que fue testigo de los ataques entre los siglos XV y XVIII.
Y, si quieres emoción realista, echa un vistazo a los cuentos Piratas de leyenda (María José Tabar, 2015) y lánzate a buscar el callejón de la sangre, bautizado así por la terrible matanza a cargo de Morato Arráez de 1586: “Los ríos de sangre corrían por las calles empedradas de Teguise, teñidas por el dolor de un pueblo que no tuvo tiempo de defenderse”, se cuenta en el libro.
Cultivos llevados a América
¿Te preguntas cómo lograrían las primeras expediciones que cruzaban el Atlántico sobrevivir a tan largas travesías? La respuesta es: cargando las bodegas de los barcos con semillas y animales locales: trigo, cebada, garbanzos, higos… productos todos ellos inexistentes en el nuevo continente que fueron introducidos en el llamado “intercambio colombino”. Los barcos, que hacían escala en el archipiélago, también se abastecían de animales domésticos, como cabras de Lanzarote, especialmente valoradas por su resistencia, capacidad de adaptación y producción de leche.

La buena noticia gastronómica de tu inmersión histórica es que la isla ha conservado con esmero su biodiversidad agrícola y cultivos tradicionales, como demuestra la resiliencia presente en el paisaje vitivinícola de La Geria o el pequeño milagro de la comarca de El Jable. Con estos tesoros al alcance en cualquier rincón de la isla, es imposible resistirse a la maravillosa variedad de quesos de cabra artesanales y otros manjares de nuestra tierra mineral.
En tu ruta del vino, no te pierdas el Museo de las Bodegas El Grifo, las más antiguas de Canarias o, si practicas senderismo, los paisajes de Famara o Timanfaya, desde donde podrás observar en todo su esplendor la arquitectura única de la agricultura isleña.
Fundadores de ciudades americanas
En el recorrido por los lazos de Lanzarote y Estados Unidos tiene un papel fundamental la migración isleña al nuevo continente impulsada por la Real Cédula de 1675 y su “tributo de sangre”, que estipulaba que por cada cien toneladas de mercancías exportadas desde Canarias debían embarcar cinco familias hacia América.
Una política colonial que afectó especialmente a Lanzarote y Tenerife y dio lugar a las repoblaciones de Luisiana o Puerto Rico o a la fundación de ciudades como Montevideo o San Antonio de Béjar (hoy Texas), ciudad de la que fue su primer alcalde en 1731 el teguiseño Juan Leal Goraz.

Esta apasionante epopeya ha sido recreada, con una amplia documentación, en el libro Estadounidenses con pasado lanzaroteño, de José Juan Romero Cruz, una investigación que reconstruye la participaron lanzaroteña en más de 40 hitos históricos en el continente americano.
El legado lanzaroteño en Texas es custodiado hoy día por asociaciones como Canary Islands Descendants Association. Además, Lanzarote y San Antonio han firmado recientemente un acuerdo de hermanamiento para reforzar lazos culturales, económicos y turísticos.
Busca tus orígenes en Lanzarote
Despedimos este homenaje a las familias pioneras de la isla invitando a sus descendientes americanos a visitarnos. Seguro que resulta emocionante encontrar el legado de los indianos que regresaron a su tierra. Por ejemplo, en pueblos como Tabayesco, Haría y San Bartolomé es posible encontrar aún en pie las casas coloniales que construyeron: elegantes, con balcones de madera y jardines, evocando el estilo colonial y que son el testimonio de una Lanzarote que se proyectó hacia América.

¿Eres descendiente de una familia lanzaroteña? En el Archivo Histórico de Arrecife podrás rastrear entre los documentos de emigración que se conservan desde el siglo XVIII. Aprovecha tu estancia en la capital de la Isla para recorrer su marina, cuajada de monumentos y fortalezas y adéntrate en el Museo de Historia de Arrecife, ubicado en el Castillo de San Gabriel, donde podrás tener una experiencia envolvente sobre la historia de Lanzarote y Arrecife.
Nos encantará recibirte en la que es tu Isla porque algo tiene esta tierra volcánica que la convierte en hogar de todo aquel que la adopta por amor: “Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía”, dijo una vez el premio nobel José Saramago.
Welcome everyone to Lanzarote!





